Destapando los cochinos secretos de la niñera

Bill aprovechó un instante para dedicarlo a hablar con su niñera, sentados en el sofá comenzó a explicarle los motivos de su tremendo disgusto. Las videocámaras de vigilancia que tenía instaladas por toda su casa, habían dejado en evidencia la conducta de Cameron, que se beneficiaba cuando no había nadie trayéndose a hombres y pasando unos agradables momentos de sexo, la nanny jovencita no malgastaba su tiempo. Escéptica y asombrada tuvo que ver los vídeos que Bill le mostró pasándoselo teta mientras lamía una larga polla. Cameron no tuvo más remedio que confesar lo que era obvio, le chiflaban las pollas grandes. Si eso es lo que le perdía, Bill tenía un buen espécimen para invitarle y probar aquel goce que cada uno de los hombres que habiendo estado en su propia casa sin su permiso, habían pasado por las manos de Cameron y ya lo conocían. La niñera ya no le quedaba otra que apechugar y hacer lo que mejor se le daba hacer, poniendo su máquina sexual a funcionar y comenzando a comerle su enorme rabo.

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