Jugando al twister con un bombonazo de chocolate

Rihanna fue a casa de su amiga a jugar rato, no con ella, sino con su hermano Marco. Estaba loca por follárselo pero tampoco era cuestión de entrar a saco, por eso trajo el twister, ese juego de los colores, las manos y los pies en el que al final siempre se acaba enredado. Y para hacerlo más interesante Rihanna lo había personalizado añadiendo algo más a cada uno de los puntos. Así fue un pie al azul y a “camiseta fuera”, luego un pie al rojo y “untar en aceite al adversario” y, poco a poco, fue una mano a una teta y la otra a aquel caliente coñito, para que ambos acabaran enredados follando sobre el tablero sin que ya importaran los colores o las partes, sólo el sexo desenfrenado.

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