Nada como llegar a casa y que te espere una niñera super maciza

Tras un intenso día en el trabajo y una complicada reunión para tratar de cerrar un importante negocio sin acabar de conseguirlo, Voodoo llegó a casa algo estresado y con ganas de relajarse un poco. Allí estaba la nanny terminando de lavar los platos, aún con su uniforme, con aquella minifalda de cuadros, una dulce y prohibida tentación. Tras saludarlo le dijo que su mujer había llamado diciendo que llegaría algo tarde. Y entonces él no se lo pensó, se acercó a ella y empezó a preguntarle si le gustaba su trabajo, si quería conservarlo, si quería un aumento mientras magreaba su rico culito por debajo de la falda. Ella pronto se rindió a sus demandas y cedió a los deseos de su jefe y acabó prestándose a sus juegos, primero allí mismo en la cocina y luego en la habitación. No hay nada mejor tras un duro día, que un tierno bollito para acabar bien relajado.

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