Tomando el postre que le tocaba a papa

Juelz estaba muy enfadada, se había tomado la molestía de preparar una buena comida para su novio y éste ni siquiera se había presentado, llamándola a última hora para decirle que no podía ir. Alan el entrometido hijo de su novio, vio el cabreo que tenía y pensó que podría aprovecharse de la situación. Desde que su padre empezara a salir con Juelz siempre había pensado que aquella pedazo de mujer era demasiado para su progenitor. El cabreo de Juelz no venía sólo por la cena, al parecer, últimamente papá no estaba cumpliendo en la cama, era la oportunidad perfecta y Alan presionó hasta que se encontró comiendo, saboreando y disfrutando del postre que le toca a papá, el sexo de su novia.

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